Hola, Diana.
Los últimos días te he recordado, puedes culpar a la época navideña por ello. No con melancolía, sino simplemente con el cariño que se le tiene a una buena amiga.
Hace algunos ayeres que dejé de saber completamente de ti, aunque conociéndote debes haberte hecho toda una nueva y fantástica vida.
¿Recuerdas cuando 'andabamos'? Era muy extraño. En ni un momento te llegué a sentir como mi novia, ya que en realidad lo único que teníamos de noviazgo era el título. Y era bueno saber que tu sentías igual sobre eso. Siempre te vi como aquella buena amiga, como la mejor amiga. Con la que compartía muchísimos gustos y maneras de pensar. Con la que le gritaba obscenidades a la gente en el cine. Con aquella que pasaba horas y horas platicando sobre cosas que no nos llevaban a ni un punto. Con aquella que fumé tanto que me llegaron a doler los pulmones al día siguiente. Con aquella que la frialdad era algo de todos los días.
Eramos tan inexpertos en el amor. Y tu eras tan similar a mí. Lo natural, pensábamos, era dar el siguiente paso. Pero averiguamos que no era así, que el siguiente paso en nuestra relación no existía. Entre nosotros nunca existió más que una muy buena amistad. Tal vez por eso me sentía tan extraño en las pocas ocasiones que te besé, era como besar a una prima o a una hermana.
No puedo decir que haya sido un mal noviazgo, tampoco puedo decir que haya sido uno bueno. En realidad no puedo decir que haya sido un noviazgo.
Y gracias a ti la conocí a ella. Y gracias a ti me ayudaste en esa transición hacia ser una persona totalmente diferente.
Ojalá algún día vuelva a saber de ti. Sería interesante ver en que te has convertido. Y sería interesante que vieras en que me he convertido.
En ocasiones me gustaría haber necesitado más de ti, para extrañarte mucho más de lo que ya lo hago.
Te amo, amiga.
-Px
orale... FAQ
-
Agradecida por las preguntas que me hicieron sobre mi cuento el día de
hoy... creo que aquí no lo lee mucha gente, pero si mis dos lectores
habituales tien...
